6 poemas de Donnovan Yerena
...
acúmaras
mi madre se enseñó a amar a mi padre
como se enseña un alevín a silbar
debajo de las nubes,
un beso se parece mucho a nadar
sostener el aliento y abrir los pulmones,
dejar que corra la madriguera
que nos encuentre,
mis padres dos acúmaras
tendidas a la posibilidad de ser tres
o seis incluso,
multiplicarse es un rincón al fondo
de un cielo léntico
suspendido
cayéndose
...
aprendí a mover los pies
moverse de un punto a otro es aprender a caminar
mi abuelo siempre decía que la diferencia
entre una guayaba
y un chimpancé
radica en el verbo intransitivo
caminar
yo, que apenas aprendí a mover los pies
sin que se entuman y tomen protesta;
soy un hombre con aspiraciones a ser mono
soy un intento que se queda en la yema de mis dedos
soy la esfera de aire tibio que se forma debajo de las sábanas,
entre el colchón y mi piel
sólo existe una distancia
que es igual al largo de las raíces de un árbol
con sueños de ser viñedo,
cuando la sed llega todo se convierte en río
y yo, que apenas aprendí a mover los pies
sin que se entuman y
lloren durante seis meses seguidos,
aprendí, al fin, a diferenciar una guayaba
de mis propios dedos.
...
aa
el día que conocí a mi verdadero padre
lo vi arriba de un podium
en el centro nueva luz,
en buena vista, michoacán.
hablaba con la fuerza
de todo un país en huelga,
todos los compañeros
recibían su sabiduría
de boca en boca,
entre cuatro paredes descubrí
que la lengua puede aprender
nuevas formas de decir
lo siento
y las manos se enseñan a edificar
habitaciones de cascarón,
el cuerpo debe recordar
que todos venimos
de una casa
sin puertas ni ventanas.
y que una vez fuera,
el cuerpo debe aflorar
y hacer monte.
...
de allá de donde viene mi padre
de aquel feroz monte volcánico
solo queda ceniza,
ahí el diablo aprendió de botánica,
y entendió que la raíz
es más fuerte cuando se palpita
tres veces al día.
de aquel monte de fuego es mi padre,
aprendió a caminar sobre planchas de lava roja,
a comer piedras de azufre
y a jugar en los arrollos de violetas.
lo arrulló una boca de agua ardiente
y el calor de un sol que no duerme
lo cobijó cada noche.
mi padre tiene la piel escamada
como el pescado blanco
que brota en los ríos del sur.
mi padre podría correr un maratón entero en diez minutos,
pero no ha aprendido a caminar.
...
aldebarán cincuenta y seis
recuerdo la vista que se abría ante mí
cuando me cargabas sobre tus hombros y
enredabas tus brazos a mis piernas
mientras encendíamos el motor de un chevy
azul botella.
no quisiste enseñarme a manejar
decías que aún era
pequeño,
apenas podía cargar
el peso de mis dientes.
pero dentro de esa carcacha
que fueron nuestros cuerpos al alza
me mostraste todos los caminos a casa
memoricé la silueta de nuestro hogar
aldebarán cincuenta y seis
interior tres
un refugio improvisado es el mejor rincón
para estacionar un auto
que se ha quedado
[varado en una memoria
accidentada]
para mi abuelo alberto,
que nunca se fue de su casa
en cosmos, michoacán
...
antes, mucho antes
cuando era niño corría descalzo sobre el agua
que chorreaba de tu vientre;
me hacía sentir de alguna manera
que seguía siendo parte de ti
...

Donnovan Yerena es originario de Morelia y egresado de Letras Hispánicas. Formó parte de la segunda generación del Centro de Creación Literaria de la Casa del Libro de la UANL. En 2023 publicó su primer libro de cuentos, Los peces que jamás serán pescados, con la UANL. En 2024 obtuvo el Premio Nacional al Estudiante Universitario José Emilio Pacheco en la categoría de poesía. Su obra ha aparecido en revistas como Armas y Letras, Filamento, Navegantes y Revista Posdata.