caracola ediciones

Reseña de Las trabajadoras de Mónica Nepote

Texere, una raíz latina para tejido y para texto

Un texto de Greta Ramos

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Dos mujeres campesinas cavando patatas (1885), de Van Gogh.

...

…faemne aet hyre bordan geriseth. La traducción de esta frase es ambigua porque la palabra ‘bordan’ significa bordado y también borde. Hay quien la traduce: ‘el lugar de una mujer está junto a su bordado’. Una traducción más libre podría ser: ‘el lugar de una mujer está junto al abismo’.
Jazmina Barrera



Cuando era una niña, mi abuela Catalina (Cata, en realidad) nos hacía ropa a todos sus nietos. También lo hizo así con sus hijas: recuerdo las fotos con los vestidos, las graduaciones, los nacimientos. Mi abuela Cata tenía en su cocina/comedor una máquina de coser en una esquina de la mesa, siempre, con su pura inmensidad, enmarcando ese espacio cotidiano. Con ese trabajo y otros: bisutería, venta de accesorios, salones de belleza y ventas por catálogo como el AVON, mi abuela se enorgullece de haberle dado educación a sus cinco hijos. Mi madre, gracias a eso, solía hablar con ternura y orgullo de su título de contaduría (en una época en la que el título era una insignia y la posibilidad de crecimiento económico).

Empiezo con esa memoria porque este libro gesta en su centro un caleidoscopio del trabajo del linaje femenino: la relación de las mujeres, los textiles y el trabajo, y ese conjunto está tejido en el cuerpo del texto y la multiplicidad de seres (lenguajes y formas) que designan sus costuras.
De ahí, comienzo a distinguir mi interés por las escrituras poliédricas. La escritura que suscita su dimensión en plural. De Las trabajadoras de Mónica Nepote distinguí como una de sus mayores virtudes la aparición de una multiplicidad de voces, ecos, palimpsestos, seguidos de una máquina que da a la palabra música y cadencia: la máquina de coser. También, la virtud de incorporar textos que salen de la forma del poema. A través de nueve apartados se puede identificar la dirección del texto: Conjuros, Materiales, Inventario, Dejar las marcas / Dejar mensajes, Coser y Cantar, Una máquina puede ser una casa, Transcripciones dictados, Venia Flores y Máquinas Utópicas.

A partir de esa estructura se distingue un campo semántico inicial en donde se desplazan sus versos entre el trabajo - cuidados - cuerpo - máquina - naturaleza - conexión - tejidos - conjuro y, cómo no, lenguaje o lenguajes que habitan aquí, como ‘‘llama, arma del lenguaje’’. Jazmina Barrera en Puntos de cruz escribe que “en el idioma cho’lano la palabra para tejer es hal y es homófona de la que significa ‘hablar’ y de la que significa ‘verdad”. Pienso en el tejido de Las trabajadoras como una búsqueda de verdades, de restitución familiar en el reconocimiento de que estas mujeres, todas las trabajadoras, poseen su propia voz. Este libro lo concibe no como una traducción de su realidad, sino una de las realidades, el espacio donde algunas la atraviesan. Creo que Nepote hace uso de la no uniformidad de la escritura, formas que se trasladan a otras por el reconocimiento de las multiplicidades: poemas y escritos, nombres (o paratextualmente, títulos) y definiciones, fotos y textos ensayísticos (es decir, la memoria). Y no diluye su potencial subversivo, sino que, según David Oubiña, “hace política en la literatura (adentro de la realidad textual que se está creando)”. Así lo que parece ‘intrínseco’ a los automatismos, el trabajo ritualístico y maquinal, se deshace en la belleza de la escritura y el reconocimiento de esos rituales. Su origen como uno atado a los cuidados. Pienso además en el siguiente poema de la sección inicial Conjuros:

Hoy no trabajé

No fue un día de descanso, quiero decir:
no me desplacé, no chequé una tarjeta, no escaneé mi dedo,
el ojo metálico no escrutó mi iris
no me dijeron cosas en relación a la calidad de mi desempeño,
no me inventariaron los huesos en función de la velocidad
de mis articulaciones o la tensión de mi musculatura al asir
los objetos
o la pulcritud y precisión con la que mis falanges desempeñaron su ir y venir cortando, ensamblando.

(Y más adelante).

No trabajé
porque lavé y fregué, mi casa de cabeza, porque planché, sacudí,
pulí las ollas hasta ver mis ojeras

(Y sigue).

Podría poner todo el poema aquí, pero con la intención de hacer algo parecido más adelante lo contengo. Creo que este texto suscita otra conversación urgente a través de una trabajadora lírica que nunca cesa de trabajar incluso bajo el título del poema que afirma lo contrario. Y, en particular, su naturaleza de espejo entre el cuerpo - máquina: (ojo metálico / iris, hueso / velocidad, casa / cabeza, olla / ojera, etc.) nos hace pensar en una transformación antinatural en máquina. El libro expone así otra intención denotativa: los cuidados y la limpieza en el hogar son otro trabajo que habita los linajes femeninos, que no abandona nunca ese cuerpo.

Al lado de esa maquinación, sucede también un contrapunto: “Una máquina puede ser una casa”. La máquina, fuera del cuerpo, es “un arrullo / me durmieron las máquinas / fue esa extraña disposición metálica la que me enseñó los claroscuros de escribir y atormentar”, también un objeto negro donde una mujer “se volvió niña para siempre descubriendo un objeto”. Toda máquina (de coser, de escribir, o un teléfono…) es como la imagen de “las formas secretas de componer / historias de mujeres”. De esta manera el libro también otorga un espacio que deviene de un cuerpo que comparte características con las máquinas (conformado por piezas, operando con energía) pero también con la naturaleza.

El hilo conecta a las mujeres (madres, abuelas, tías, hijas) junto a una naturaleza muchas veces soslayada, a pesar de ser explotada y víctima del extractivismo. La naturaleza aparece bajo el arropo y los cuidados, en los jardines de las casas de nuestras abuelas y madres. Escribe Nepote: “nuestras vidas están enlazadas por las flores”. Y surge la pregunta: ¿cuáles son las plantas que cuidan nuestros cuerpos con columnas y cervicales y ojos que se cansan? También, ¿es esta misma Tierra generosa la que se explota en líneas de producción de textiles insostenibles? Mónica continúa: “soy esta cadena de producción / litros de agua en tu cuerpo / litros desecados en calor / tierra que se cansa / habla por mí”.

Y creo que en la comprensión interna que liga a las mujeres y enhebra los hilos, la autora también designa otro espacio de escritura para la urgencia de exponer las dinámicas de explotación a las trabajadoras de los textiles. Su escritura es un espacio que no se desprende de la comunidad.

Comparte una etiqueta donde se lee: “YO HICE ESTA PRENDA QUE VAS A COMPRAR PERO ¡NO ME PAGARON POR ELLA!”.

Nepote escribe un libro que, como dispositivo estético, no cesa de producir conversaciones cercanas y urgentes. Recientemente escuché un discurso político de Mariana Valle que concluía así: “Muchas estamos aquí gracias a mujeres que nos ayudaron a construir nuestro futuro mientras el suyo tenía que esperar. Nuestra responsabilidad es que las mujeres que nos ayudaron a llegar no tengan que seguir quedándose atrás”.

Las trabajadoras es un libro que responde a través de la poesía, la memoria, la prosa y lo ensayístico, a ese pasado y este presente, desde una sensibilidad personal y colectiva, que arrulla sin dejar de representar lo que enoja.

Lo escrito aquí está también hecho desde una máquina distinta: una computadora. Aunque admito que por muchos años he deseado aprender a coser, la verdad es que lo único que tejo son textos a los que a veces quiero ocultarles las costuras. De mi abuela tengo todavía los vestidos en una caja, en buen estado, y quizás algún día volveré a ellos más que como recuerdo. Concluyo, finalmente, con otro poema. Porque como escribió Montalbetti ‘‘un poema realmente bueno / siempre resulta más interesante / que cualquier comentario que esbocemos sobre él’’:

Instrucciones del patrón

Lo primero que debes hacer es
extender la tela
y encoger el cuerpo


Desproveer tus sentidos animales,
volverte
una rápida secuencia
Olvidar saliva, tripas, fluidos.
Desapegarse del hambre o de la necesidad
de orinar.


Tu pulcritud será ensamblar las piezas
la audacia está en tus manos.


Así,
engrane en el sistema
serás la mujermáquina que sueña libertad de moneda.

...

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Greta Ramos (2001) Originaria de Matamoros, Tamaulipas. Estudió la licenciatura en Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Fue becaria del Centro de Creación Literaria de la UANL en 2024 con un proyecto de poesía. Ese mismo año fue seleccionada por la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana para el decimosexto Curso de Creación Literaria en Xalapa, también en el área de poesía. En 2025 fue becaria del Centro de Escritores de Nuevo León y participó en la tercera edición de la Residencia Bajo la Pirámide convocada por la Universidad de las Américas Puebla (2026). Ha publicado en revistas como Punto de partida, Casapaís y Armas y Letras. Participa en la antología Fragmentos de lo que ya no está(2025) de la Editorial ENE y actualmente se dedica a promocionar la lectura en redes sociales. Este año fue seleccionada como beneficiaria del Programa Jóvenes Creadores del Fonca.

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